La Sierra Mágina de Jaén a sus pies
El macizo de Sierra Mágina se alza al borde de la campiña jiennense, rodeado de un mar de olivos. Desde sus cumbres, pueden contemplarse magníficas panorámicas, aquí se encuentra el techo de la provincia, el Pico Mágina con 2.167 metros. Por esta razón, el Parque es visitado a menudo por montañeros que buscan coronar sus cimas.
Sus abruptas formaciones rocosas y su dura climatología han hecho de Sierra Mágina un lugar poco habitable para el hombre. Esta circunstancia le ha permitido mantener un buen estado de conservación donde disfrutar, hoy día, de un entorno natural y tradicional.
Este Parque Natural alberga, en su reducida extensión, una gran diversidad de paisajes, que pueden descubrirse a través del senderismo o cicloturismo. Merece la pena acercarse hasta el Adelfal de Cuadros, el más extenso de España, a la sorprendente cascada del Zurreón, un bello salto de agua que en invierno queda congelado, o al Pinar de Cánava, una formación de pino carrasco (Pinus halepensis), declarado Monumento Natural.
Senderos como el de Gibralberca permiten visualizar el cambio de vegetación existente en función de la altura. En las zonas bajas aparecen principalmente los cultivos, entre los que destaca el olivo. En cotas intermedias dominan bosques mixtos de encinas, quejigos y áceres mezclados con abundantes arbustos como el enebro, la sabina, la cornicabra y los majuelos. En la alta montaña, la vegetación se compone de sabinas rastreras o espinos con alguna zona de predominio de pino laricio (Pinus nigra), como en el Pinar del Gargantón. En estas cumbres, se encuentran numerosas especies de escasísima distribución, como Jurinea fontqueri, un tipo de cardo específico de este Parque Natural.
El relieve de esta Sierra magna y mágica permite la práctica de otras actividades deportivas y de la observación de aves como el águila real y perdicera, el roquero rojo y el mirlo capiblanco. Entre los riscos, también puede divisarse algún ejemplar de cabra montés. Además, la erosión de las rocas calizas por el agua ha originado un sinfín de pasadizos y cavidades que la convierten en un atractivo lugar para la práctica de espeleología. Existiendo en toda su extensión, importantes muestras de modelado kárstico.
Este Parque fue frontera natural entre los reinos árabes y cristianos durante los siglos XIII-XV. Por ello, la comarca está impregnada de una peculiar atmósfera medieval reflejada en las estrechas callejuelas de sus municipios y en castillos como los de Albánchez de Mágina y el de Jódar que alberga el centro de visitantes. Otros atractivos son los restos de torreones, fortalezas y murallas que se pueden encontrar en prácticamente todos sus pueblos. La gastronomía de la comarca, basada en un aceite de oliva con denominación de origen propia, se convierte en otro reclamo más para visitar este espacio natural.
Torres, en Jaén
Torres es un pequeño municipio de Jaén. Su término se extiende por el valle del río Torres que delimitan las cumbre de Sierra Mágina, Almadén, Cárceles, Morrón y Aznaitín. La abundancia de agua y su altitud hacen que se disfrute de temperaturas muy agradables en verano, aunque con inviernos fríos.
El Parque Natural de Sierra Mágina integra una parte importante del término municipal de Torres, con amplias zonas de vegetación arbórea en la que predominan los pinos y encinas autóctonos, por lo que es de destacar la superficie de terreno forestal existente en el municipio. De su paisaje sobresalen los parajes de Fuenmayor, Navaparís y, en primavera, la catarata del Zurreón donde además puede contemplarse el valle teñido de blanco por los cerezos en flor. Torres por su situación geográfica posee abundosos manantiales de agua ya que consta de un clima muy lluvioso. Estos manantiales dan lugar a grandes paisajes como los anteriormente citados.
Como en el resto de municipios de la provincia, el cultivo del olivar también ocupa un lugar importante, aunque podemos destacar otro cultivo característico del municipio como es el de la cereza. Amplias plantaciones de cerezos dan una magníficas producciones, que hacen que Torres se sitúe como uno de los productores más importantes de estos frutales.
Entre su patrimonio arquitectónico destaca su iglesia del siglo XVI con sus majestuosos arcos (S. XVII) y el Palacio de los Marqueses de Camarasa de la escuela del maestro Andrés de Vandelvira. Otros lugares de interés son la muralla del reloj y las casas cueva.
Algunos platos de su gastronomía son los productos derivados de la "matanza del cerdo" como el chorizo, la morcilla de cebolla, longaniza y butifarra. Algunos de los platos más representativos son: Talarines, papas al ajillo, "gachas colorás", carnerete, migas, pipirrana, guiso en miguilla, así como su excelente repostería y licores: Roscos de vino, ajuelas, papaviejos, roscos de blanquete, alfajores, hornazos, ochíos, guindas en aguardiente, vinos de nueces, rosoli,risol y exquisitos ponches.
Paraje de Fuenmayor, Torres.
Fuenmayor es un área recreativa en la que se puede pasar un dia de campo rodeado de naturaleza y bosque mediterráneo autóctono. Se encuentra entre Torres y Albanchez de Magina, rodeado de cerezos que, cuando florecen, inundan de color blanco y rosa el paisaje.
Desde Fuenmayor parte un sendero que comienza a ascender ligeramente en dirección sureste por una carretera asfaltada que, tras unas decenas de metros, se transforma en pista de tierra. En su primer tramo, el sendero recorre un encinar poco despejado que alterna con cultivos de cerezos, habitual en las fincas de la zona, que aprovechan la resistencia de estos árboles frutales a las duras condiciones invernales.
Tras un kilómetro de marcha, a unos cinco metros a la derecha del sendero, se encuentra la cascada de Zurreón que, estacionalmente, ofrece un bello salto de agua, más especial aun cuando se congela.
Al alcanzar el segundo kilómetro de sendero se alcanza a divisar una amplia panorámica del pueblo de Torres y del paisaje humanizado de cultivos que se despliega en todas direcciones en su derredor, internándose esporádicamente hacia el corazón de la Sierra. A escasa distancia, siguiendo el sendero, nos encontramos con la Fuente Nita y, algo más adelante, a la altura del tercer kilómetro, frente al Cerro del Pajarillo, podemos observar cómo la vegetación se ha hecho más variada y densa que en el tramo previo, siendo mixta de pino, quejigo, arce y encina.
En el quinto kilómetro se llega a la base del Monte Agudo, cuya masa arbórea de pinos y encinas propicia refugio a diversas especies de mamíferos que pueden ser avistados desde este punto.
A partir del sexto kilómetro el sendero abandona la parte más silvestre de su recorrido para adentrarse por un camino estrecho y sinuoso, por un área humanizada donde se pueden apreciar los cultivos tradicionales de las fincas del Parque Natural, constituidos principalmente por árboles frutales como cerezos, caquis y olivos.
Tras serpentear entre las fincas, a la altura del octavo kilómetro, el sendero se cruza con la carretera asfaltada que procede de Torres y que conduce, 3 Km. más arriba, al área recreativa donde se ha iniciado el sendero.